Crecer

Crecer, más que madurar, es dificilísimo.
Crees que madurar significa tomar mejores y pensadas decisiones. Respirar más profundo. Pensar antes de hablar. Luchar por superar miedos de la adolescencia y tratar de convertirte en la mejor versión de ti misma. Pero, ¿y los otros?
¿Qué pasa, por ejemplo, con tus hermanos, con tus papás, con tus amigos desde la infancia cuando analizas todo desde tu aparente madurez?
Lo que pasa es que esa burbuja perfecta estalla.
Una mañana comienzas a cuestionar, desde lo que crees que es la madurez, lo que hace tu familia. Cómo, te preguntas, es que somos tan diferentes si crecimos en la misma casa. Qué pasó, tratas de analizar, con esa relación inquebrantable, sostenida por esa fuerza mágica llamada amor, que te daba calma cuando afuera todo estaba en crisis. Cuándo, te desesperas por saber, dejaste que tantas dudas entren en tu corazón y hoy cuestionas hasta la última expresión lanzada durante la cena.
Quién, quién, quién, ¿quién soprepasó la línea y se alejó de lo que siempre fueron, juntos, como uno?
Tú. Obviamente fuiste tú. Tú, que no aceptas que cada uno escoge su propio camino y no entiendes por qué se aleja tanto de lo que sentías que era tuyo.
Crecer, tener trabajo y responsabilidades, obligaciones y aprendizajes a diario, es muy difícil. Porque, una madrugada te das cuenta que tú ya no eres tú y ellos ya no son ellos. Todos cambiaron. Completamente. Tanto que, si de verdad quieres ser madura, tienes que aceptar las diferencias que se interponen bajo un mismo techo.
Claro que cuesta. Claro que haz llorado muchas veces en los últimos meses porque reconoces las expresiones pero sabes que ya no significan lo mismo. Y claro que va a llegar un día en que te des cuenta de que ese lazo nunca se rompió, solo se estiró porque eras tú la que se había alejado para poder encontrar el camino de vuelta.
Mientras tanto, hasta regresar, aprende de la gente verdaderamente madura, realmente grande: como de tus papás, que han celebrado todas tus transformaciones, tus cambios, tus decisiones, tus equivocaciones, tus personalidades. Escuchales a ellos. Imítales a ellos. Acuérdate, no has crecido todavía.

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