¿Me estás molestando?

Parecería que me pregunta, “¿me estás molestando? Llegaste y te gustó que me veo limpia, ordenada y lo comparas con mi alrededor. Como si ejemplificara, de una manera bastante simplona, todas las contradicciones que viniste a buscar, todas las historias de superación que te ayudarán a convencerte de que tú no estás tan perdida. Me sigues y me tomas fotos porque quieres sentirte menos pequeña en este mundo donde vivimos pero no coexistimos. Me sigues para tratar de responder preguntas que te haces cuando me ves”.

“¿Me estás molestando?”, sigue preguntándome. “¿Cuáles son tus verdaderas intenciones? ¿Viniste a ayudar o a ayudarte?”

Y yo no sé qué contestarle.

Primero, porque esta conversación nace únicamente con la mirada que ella, de quien no recuerdo el nombre, me devolvió cuando disparé con mi cámara hacia su dirección. Segundo, porque desconozco la respuesta. Tercero, porque no me di cuenta de esa reacción hasta hoy, casi tres semanas después de conocerle cuando me senté a ver las fotos de ese sábado que pasamos en el pueblo de Coaque y jugamos fútbol con los niños que viven en carpas porque sus casas se destruyeron con el terremoto del 16 de abril de 2016.

Entre todas las expresiones que encontré, esa mirada es la que personalmente me enfrenta y cuestiona. Cuando descubrimos que los demás nos necesitan y decidimos actuar, ¿vamos a ayudar o a ayudarnos? ¿Vamos porque somos buenas personas o porque queremos ser buenas personas? ¿Qué tanto ayudamos?

Han circulado por las redes varios artículos que cuestionan la labor de los voluntarios -personas que dejamos nuestra comodidad por un tiempo específico para dedicar todos nuestros esfuerzos para ayudar alguien más-en situaciones de riesgo. Desde el terremoto que sacudió la Costa hace tres meses, he encontrado diferentes posiciones en relación al voluntariado personal (de quien llega, juega y se va), que por más desinterés que lleve en su maleta, realmente no deja mayor impacto dentro de una comunidad. Entonces, en este caso, ¿los únicos que se benefician de la acción, de la donación, son los donantes? ¿O hay algún factor que no estoy tomando en cuenta?

Lo único que se me ocurre como respuesta a esa mirada es que no le estoy molestando, o al menos no quiero molestarle. Le seguí y me dejó seguirle. Posó. Sonrió. Me pidió que le tome una y otra foto en diferentes lugares. Las dos entramos al mismo juego. Seguramente ella tampoco se acuerda de mí. Mi ignorancia me dejó completamente expuesta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s