Parar

Hace unos días conversaba con mi ñaño Andrés sobre el uso de los celulares. Sobre el mal uso de los celulares al manejar. Coincidíamos en cuán irresponsable es manejar y ver la pantalla del celular al mismo tiempo. Leer cadenas, reenviar memes, contestar un millar de jajás en el grupo de amigos, cambiar de canción en Spotify, poner like en una nueva foto de perfil, etc., y todo mientras pasas de segunda a tercera o frenas en un semáforo. Aceptamos que era peligroso pero que son solo segundos y que no pasaba nada. Enseguida cambiamos de tema. Cuando me bajé del carro, le dije algo así como “no usarás el celular, ve” y le di un beso en el cachete.

Ayer un carro invadió nuestra vía, porque la señora no miraba a la calle sino a su celular.

Después de almuerzo, los gemelos me preguntaron si quería acompañarles a un centro comercial. A esa hora hay pocos carros en la vía Intervalles. El Andrés manejaba lento porque en la calle hay algunos huecos, además de que no teníamos apuro. Después de curvar, notamos que se nos acercaba un carro que iba diagonalmente hacia el carril equivocado. Como todavía nos separaban un par de metros, mi hermano pitó dos veces como para avisarle a la señora que estaba invadiendo vía. Nada. Tenía la vista fija en algún lugar bajo el volante y todavía no se daba cuenta de que su carro estaba cada vez más cerca del nuestro. Segundos después, al ver que ella no reaccionaba, el Andrés cambió de marcha y viró el volante bruscamente hacia la derecha. Mientras nos subíamos a la vereda y nos separábamos por centímetros del otro carro, ella seguía inmersa en una pantalla. Aparentemente, la señora nunca se dio cuenta de lo que ocasionó.

Si el Andrés no hubiera reaccionado rápido, un celular, un maldito celular, hubiera ocasionado un accidente de tránsito bastante tonto.

Seguimos nuestro camino, pero nos temblaban un poco las piernas del susto.

Estamos bien, la señora y nosotros, y ésta experiencia chiquita se convierte en anécdota, pero no puedo dejar de pensar en cuán irresponsables podemos llegar a ser. Bajar la vista unos segundos, perder la concentración de lo que sucede en la calle, puede generar un problema absolutamente innecesario. ¿Qué hubiera pasado si sí nos chocaba? ¿Si las latas les golpeaban al Andrés y al Martín que estaban sentados en el lado por el que venía el otro carro? ¿Si ella se lastimaba por su propia irresponsabilidad?

¿Qué puede ser tan importante que eres capaz de poner en riesgo -de una manera tan torpe- tu vida y la de los demás? Y si es tan importante, ¿por qué no le das la total atención que se merece sin tratar de hacer otras cosas al mismo tiempo? ¿Por qué no paras o esperas a llegar a tu casa?

Yo también contesto llamadas mientras subo por la autopista, cambio de canción, me río con cualquier meme mientras espero que cambie el semáforo… pero sé que no debo. Más allá de que la Ley lo prohibe, puede generar un problema completamente innecesario. Si sé que es peligroso, ¿por qué simplemente no paro? ¿Por qué no paramos? ¿Por qué no paramos, desde hoy?

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