Los que pasan

¿Cómo es la vida de la gente que viaja por la carretera que oigo desde mi cuarto? De los que llegan tan tarde, tan cansados a sus casas. ¿Quién les espera? ¿Se acostarán enseguida y verán la tele hasta dormirse o las redes sociales hasta aburrirse? ¿Será que sueñan en lo que no son a diario, o algunos, como yo, a veces necesitan pastillas para dormir?

Desde que soy chiquita he querido ser otras personas. Poder sentir, por ejemplo, diferentes personalidades para así escoger la que más me guste. Tal vez por eso leo obsesivamente. Para meterme en la piel de otras personas y descubrir detalles que para mí pasan desapercibidos en la ducha diaria, las conversaciones con mis papás o en la misa del domingo.

Levantarme un día como, digamos, una mujer que está en la lista de los mejores empresarios del país. Otro como un taxista que conoce casi todo Quito y trata con gente absolutamente dispersa. Tal vez también me gustaría cambiar de época para descubrir si morir es tan miedoso como parece.

Ser la misma Ana María pero de las otras vidas que podrían haber nacido si tomaba otras decisiones, otros caminos. Si me cambiaba de colegio, si me quedaba estudiando derecho, si no me iba a Boston, si le hubiera creído al entrenador de atletismo que en tercer grado me dijo que podía llegar a ser campeona o ese otro entrenador que quería que corra por Guayas cuando vivía en Guayaquil, si el accidente no pasaba nunca, si preferiría los números a la retórica. ¿Qué tan diferente sería mi vida? ¿Sería mejor o peor? ¿O solo diferente?

Quisiera poder entrar a casas de desconocidos para comparar experiencias. Subir a sus carros, acompañarles al trabajo y seguir su rutina. Esperar junto a un guardia que pase el tiempo y sea hora de volver a casa. Ver el cuidado de una mamá primeriza que no tiene quien le ayude. Y comparar esas vidas con la mía.

¿Cómo es ser alguien más? ¿Qué tan especial es la gente que cree que es muy especial? ¿Están tan enamorados están los super enamorados?

Así, y así, conocer a los personajes que encuentro en libros pero que se mueven, sienten, se quejan, se emocionan y a veces quisieran desaparecer pero luego se alegran de seguir con vida, como yo.

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