De diferentes planetas

Creo que mi mamá y yo somos de planetas totalmente diferentes.

Ella viene de un lugar donde los rompecabezas son divertidos, es preferible tener cinco blusas baratas que una cara, a buen hambre no hay mala sopa de pan y los delineadores “mariposa” comprados en la plaza de Sangolquí son indispensables en la maletita de maquillajes.

Ella viene de una ciudad donde se podía andar tranquilamente en bici, donde las mejores vacaciones se las pasaba en el jardín podado por su papá vestido con overoles azules, creciendo ante los ojos de cuatro hermanos mayores con los que jugaba hasta que le hacían llorar… creando la ultra-famosa frase familiar “yo sí quería jugar, si no que ustedes…”

Ella se enamoró al caminar desde las puertas de la universidad hasta las puertas de su casa por toda la 12 de Octubre de un día cualquiera, de un mes cualquiera probablemente en 1982, con quien quería tener seis hijos pero con el nacimiento de los gemelos decidieron que cuatro ya era suficiente. Y juntos han descubierto que es mejor llorar abrazados al despedir en el aeropuerto a esos hijos que crecieron de repente, que crecieron sin pedir primero permiso.

Ella no cree en el destino sino en la Santísima Trinidad. Su grupo de amigas son las “Rosaristas” y cada día es más devota. No tan sorprendentemente, su compartamiento se parece al que tomó su mamá al descubrir que la casa empezaba a llenarse de silencio. Reza “por la Ana Marita que está en Boston, por el Martín y el Andrés que están jugando fútbol y por el Huguito José que está en Pérez”.

Pero cada día descubro que, después de todo, mi mamá y yo no somos de planetas tan diferentes.

Cuando me emociono mi voz toma un tono más agudo de lo normal, canto “calientate agüita de la porra, calientate agüita de la masa” antes de entrar a la ducha y me invento canciones que resumen lo que estoy haciendo o lo que quiero que pase de acuerdo a cada actividad. A veces sigo las instrucciones, pero me gusta experimentar cuando cocino. Me encanta el tomate con queso y las zanahorias con limón.

Escribo lo que pienso con la mano derecha, un esfero y un cuadernos son indispensables para cada viaje o paseo, y trato de disfrutar de todo lo que me pasa aún así no sea lo que esperaba en un principio.

Somos de planetas diferentes que se encuentran, que chocan, que se alejan y se enfrentan. Somos de planetas con habitantes diversos, con gustos que no siempre coinciden. Somos de planetas que prefieren ignorar ciertas reglas. Somos de planetas donde llorar es tan fácil como reír.

Fuimos de planetas diferentes. Pero ahora yo quiero infiltrarme en su planeta. Porque su planeta es más divertido que cualquier otro. Ahí aprendí a leer cuentos, aprendí a escribir historias, aprendí a llenar mi vida de ilusiones pasajeras y futuras.

Feliz cumpleaños Ma, Mariapecita, Mari, Maricopa, Mami. Gracias por convertirte en mi personaje favorito de este blog.

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