Y me encontró

Y noviembre me encontró vestida de Esmeralda, usando un disfraz comprado en una tienda de segunda mano. Me pilló bailando en una fiesta americana, donde todo representa una nueva experiencia: el tipo de música que a los estudiantes de aquí les gusta bailar, y cambiar la forma en que me acerco a los demás porque cada día significa salir un poco más de mí y mostrar quien soy.

Con la llegada de este mes estoy más tranquila pero sigo ansiosa. Los cambios no solo se presentan dentro de mi corazón y mente, también están visibles a simple vista. A pesar de que mis dedos y uñas permanecen como la víctima principal de mis preocupaciones, me siento bien. El pelo cada día está más largo, es decir mi cuerpo está creciendo tanto como mi espíritu. He dejado de quejarme de la comida, para aceptar las diferencias y así lograr entender que todo lo que está pasando es sinónimo de aprendizaje. Aprender a aceptar lo que tengo a mi alcance, y dejar de lado los sueños ilusos. Esos sueños que no crean nada más que una idea ficticia de qué es la felicidad.

Noviembre me encuentra con la intención de volver a conquistarme. Enamorarme con detalles pequeños, que antes era otro el encargado de hacerlos. Conversar conmigo misma. A los dos meses de estar en esta nueva ciudad, he aprendido que las palabras de amor que salen del corazón, se demuestran con acciones. No al revés.

Hay una cantidad de emociones que todavía me cuesta definir. Siento todo, siento con tanta fuerza, siento como si no existiría un mañana. Me lleno de ilusiones, me frustro, me asombro, me dejo sorprender. Pierdo la cabeza todos los días. Me desespero y sigo. Encuentro el lugar perfecto. Sonrío, me alegro. Escribo, leo. Nunca antes me he sentido tan libre.

No sé qué me espera en este mes. Pero sí estoy segura de que todo lo que viene tiene una razón de ser. Nada es coincidencia. El camino lo defino yo, con cada pisada. Mientras tanto, voy a seguir llenando mi vida de emociones inexpicables. Todo lo que siento hoy tendrá una respuesta pronto.

Y no estoy sola. La soledad es una ilusión, una ilusión y un prejuicio.

Joan Didion
Joan Didion
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