Las gotas, inservibles

Si en Quito las mismas gotitas para dormir no sirvieron, ¿por qué habría de ser diferente en Boston?

Es las 2:30 am. Soy como un búho, como los búhos que decoran la colcha que me compró mi Mamá para mi cuarto como estudiante independiente. Ellos son coloridos, se diría que alegres. Son lo único que desentona con el tono opaco de este cuarto.

No sé por qué no puedo dormir. No tengo grandes preocupaciones que no me dejan cerrar los ojos y sí miles, miles, miles de sueños que quiero cumplir cada día. Entonces ¿qué me pasa?

Siempre he sido “noctámbula”, como les gusta decir a mis papás. Desde que estaba en la primaria, me quedaba despierta pasadas las once de la noche leyendo Harry Potter y escribiendo cuentos con sus personajes. Una de mis anécdotas favoritas que cuenta mi Mamá es que cuando tenía menos de un año, lloraba todas las noches de seis a diez non-stop. Lloraba por que sí. Hoy, me quedo despierta por la misma sinrazón.

Me da miedo tomar pastillas para dormir, porque siento que me podría volver adicta. Pero una solución necesito encontrar, porque las gotitas, son inservibles.

También está el factor hambre. A esta hora, pasada la una, siento que tranquilamente podría comerme una vaca completa. Y me dan unas ganas locas de carbohidratos. Otras noches me he escapado a la máquina que está en el piso de abajo, donde ya sé perfectamente qué botones debo escoger para que salgan mis papas de queso cheddar favoritas. Daphne cada vez que me ve salir en mi pijama rosada y pantalones a rayas como zebra, se ríe y me dice “Ana, you are a piggg.” Y cuando ella hace lo mismo, sin la facha ridícula por supuesto, yo lanzo la misma oración.

Esa hambre voraz que llega en las madrugadas pero desaparece en el día, porque simplemente la comida en este país no me gusta, es algo que apareció en octubre y parece estar decidido a quedarse. Por ahora, leo, veo Gilmore Girls en Netflix, tonteo en Facebook y escribo tonteras. Solo dos luces acompañan mi desvelo: la del Ipad y la del baño, que sale entrecortada por la puerta.

Soy un búho. Espero, al menos, ser un búho colorido como los que desentonan con lo establecido por los demás.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s