Volver

Hoy volví a correr por las calles de Brookline, mi barrio. Finalmente encontré la fuerza para levantarme de un salto de la cama, ponerme los zapatos y salir. Solo salir, sin pensar en el tiempo, la distancia o si quemo o no calorías. Ya no uso el reloj que me decía si había mejorado. Decidí regalarle a mi Mamá antes de quedarme en mi nuevo cuarto. Ahora quiero empezar de nuevo, solo con un cronómetro para poder disfrutar la carrera más allá de números y estadísticas. No soy así en ningún sentido de mi vida, ¿por qué tendría que cambiar al correr?

Mientras corría, pensaba en que este es mi deporte favorito porque dependo únicamente de mi mente y mi cuerpo. El fútbol en el pasado mes me cerró más puertas de las que me esperaba (y no solo metafóricamente), demostrándome que la vida no es como uno quiere, sino como debe ser. Y parece que por ahora no seré futbolista. Esa motivación que estaba buscando, entonces, está únicamente dentro de mí y no debo esperar que llegue de alguien más.

Por ahora voy a correr por mí misma, para reencontrarme con mi propia fuerza y no necesitar de nadie más para levantarme contenta todas las mañanas. Asi que voy a seguir corriendo, sobre el cemento de esta ciudad desconocida. El miedo de equivocarme de calle y perderme es diario, pero sé que al final encontraré mi camino. No puedo pasar sin rumbo mucho tiempo más.

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