Honeymoon stage

El espejo me muestra una Ana María como la de todos los días, solo que hoy es diferente. Estoy en mi nuevo pequeño cuarto, donde viviré hasta Diciembre con una chica de Singapur. Todo es nuevo, todo se ve y siente distinto, y por primera vez en mi vida sé que no les veré a mis papás dentro de poco.
Ayer nos despedimos en el corredor. Fue, al mismo tiempo, triste y liberador. Lloramos porque es difícil separarse de alguien a quien quieres mucho, sobretodo si tienes una muy buena relación, pero también porque sabemos que los tres estamos haciendo ciertos sacrificios con tal de que yo logre cumplir mis sueños de ser la mejor periodista posible.
Hoy es otro día. Me siento rara, pero sé que estoy bien. Mientras mi compañera de cuarto se lava los dientes, tengo que arreglar mi cama (no me metí en las sábanas al puro estilo Hugo José, para no tener que arreglar eso hoy jaja). Me esperan nuevas aventuras afuera. Al menos por el momento, en que estoy en mi “honeymoon stage” del intercambio, en que todo me parece perfecto. Después vendrán los lloros y las depresiones, por ahora solo quiero conocer más de Boston y averiguar qué nomás tiene para ofrecerme.

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