El camino de la cadena

El Chaquiñán es un camino de tierra que empieza en Cumbayá y termina en Puembo. Tiene una gran acogida por los deportistas cumbayasenses, sobretodo durante los fines de semana. Los demás días, hay un par de corredores y otro par de ciclistas pero prácticamente el camino está abierto a que alguien con poco equilibrio como yo haga suya la vía.

Soy nueva en esto de las bicis, y hoy dejé eso más que claro. Salí de mi casa vestida como profesional de los pies a la cabeza: mi papá tiene guardado un conjunto (no sé cómo más decirlo jeje) tomate que es buenísimo porque es acolchonado en el poto. Cogí el casco del Andrés y los guantes, puse start en mi reloj y en Strava, la aplicación que con GPS define la ruta, los kilómetros recorridos, la velocidad y más. Estaba lista.

La catalina sonaba un poco raro. Cada vez que cambiaba de marcha, la bici parecía que gritaba furiosa porque aparentemente estaba haciendo algo mal. Traté de ignorarlo, más por ignorancia que por despistada. Cuando llegué al kilómetro 7.5, por más fuerza que ponía a mi pedaleo, no avanzaba. Soy novata, pero no tonta por lo que le di la vuelta a la bici y traté de copiar lo que mi hermano siempre hace cuando me pasa esto al llegar a la casa. Me manché de grasa y me sentí un poco más ciclista, no voy a mentir. Hasta creo que me limpié la frente, como hacen en las películas. Pero, claro, no logré más que enredarlo todo.

Chaqui analojienlamadrugadaAl darme cuenta del error, le llamé a mi ñaño que es lo más parecido a un ángel de la guarda para mí. Le expliqué mi problema y trató de explicarme qué hacer. Nada funcionaba, por más esmero que yo trataba de poner. Finalmente me dijo que empiece a empujar la bicicleta hasta un punto específico y él vendría a ayudarme. Así lo hice, hasta que pasaron dos chicos.

El primero me preguntó si estaba bien. Le contesté que no, que algo misterioso había pasado con mi cadena y que no sabía qué hacer. Presuroso, se bajó de la suya a revisar la mía. En menos de un minuto arregló el problema y me explicó que me había olvidado de mover una partecita atrás. Eso nomás era. Ahora podía seguir mi camino. Y eso hice.

Es el tipo de cosas que me pasan, por lo que no me preocupé y volví a pedalear. Estaba por llegar a la bajada hacia el río Chiche, una de las partes más bonitas del camino.

Chaqui analojienlamadrugadaHoy no llevé música, por lo que me di cuenta de que existe un momento en que las llantas empiezan a sonar. Me imagino que debe ser la fricción con el suelo. Es un sonido que solo pasa durante las bajadas y cuando empiezas a subir la velocidad.

Chaqui analojienlamadrugada

Al pasar un pequeño puente, viene la subida. Sí es larga, pero no pesada hasta llegar a los túneles; el domingo que fui con mi papá fue chistoso, porque él iba delante de mí y me gritaba cosas para que no me asuste. Esta vez me acompañaba la luz del celular. Pasé más rápido de lo que me imaginaba, por lo que casi no tuve tiempo de tener miedo.

Chaqui analojienlamadrugadaY finalmente llegué. Dejé la bicicleta con la cadena y entré. Me encontré con mi mamá y después me fui a nadar. Para ella, lo más chévere de todo fue que en el gimnasio, después de verle hablando conmigo, una chica le comentó “que energética su amiga”. SU AMIGA.

Estuvo súper divertido y ya estoy pensando en mi próximo paseo. Mientras tanto quiero aprender más sobre bicicletas, para que no parezca que es una excusa para conocer gente en pleno Chaquiñán.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s