Fútbol

Estefi, yo, Isa: amigas futbolistas
Estefi, yo, Isa: amigas futbolistas.

A mí me gusta el fútbol desde el día en que nací, hace 22 años. Mis papás me compraron mis primeros zapatos de fútbol en tercer grado, cuando se creó un equipo de mujeres para la primaria. Eran unos Adidas rojos con negro. Mentiría si diría que metí muchos goles con ellos, pero sí me acuerdo que corrí mucho tras la pelota y que me dieron muchas alegrías.

Me gustaba hablar de fútbol con mis compañeros porque me hacía sentir igual a ellos. Como crecí entre hombres, para mí nunca existió una verdadera diferencia entre los hombres y las mujeres. Así como a mí también me gustaba jugar con Barbies, podía tranquilamente patear al arco que guardaba mi hermano como arquero. Él tenía sus carritos que enlodaba, al mismo tiempo que me heredaba sus camisetas de fútbol. No había diferencia, porque a los dos nos gustaba lo mismo.

Cuando los gemelos ya crecieron, hacíamos partidos casi todos los domingos por las tardes. Siempre eran mixtos, liderado el primer equipo por mi papá y el segundo por mi Tío Diego. La Valen y yo jugábamos de igual a igual, tal vez teníamos menos fuerza pero las mismas ganas y el mismo ñeque. No éramos ni árbitros ni arqueras por alguna otra razón que una personal.

Mis papás me criaron así: como una guerrera que sale a jugar al fútbol en la misma cancha que los hombres. Porque no existen diferencias al momento de hablar de pasión, de esfuerzo y trabajo duro. Los goles los cantamos todos, los abrazos y los saltos no tienen una etiqueta que determina quién sabe más o menos de fútbol. Tenemos diferencias físicas, por supuesto, pero sabemos jugar al fútbol igual de bien.

Por eso me molestan tanto los comentarios que dicen que las mujeres sabemos menos, o que no somos lo suficientemente buenas. Somos igual de tácticas al driblar a un rival, igual de “arrechas” cuando tenemos que meter el cuerpo para que no nos ganen en una jugada, igual de “cracks” al meter goles.

El Mundial es un momento muy especial para muchas familias. Para la mía es indudablemente la situación que hace de este 2014 un mejor año. En los casi tres años que soy novia de un futbolista y entrenador, he aprendido a apreciar esta pasión sobre todas las cosas. A nadie ni se le ocurre verme como menos cuando hago un comentario, porque es fútbol es de todos. Es la pasión que compartimos, donde no hay importancia si a alguien le interesa más o a quien solo le gusta ver los goles.

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