¿Por qué buscar a Cesárea Tinajero en Los Detectives Salvajes?

PUBLICADO EN http://www.radiococoa.com

The-Billy-Boys-Jack-Vettriano

Primero, porque dentro de cada persona hay un detective. Alguien, como yo, que busca desesperadamente algo que sabe que existe, sólo que a veces las pistas no parecen tan reales. Vale la pena buscar a Cesárea Tinajero para así encontrar lo salvaje en las aventuras que forman parte de la vida, de la propia historia y que va más allá de las palabras, se inmiscuye con la poesía. Con cada página, escudriñamos desesperadamente las pistas que nos llevan hacia esta poetisa, como si ella fuera el centro de todo y la razón de ser del arte, para encontrarnos con nosotros mismos.

Segundo, porque al entrar en el mundo de Tinajero, estamos descubriendo a Roberto Bolaño. El poeta y escritor chileno nació en 1953 en Santiago, pasó su adolescencia en México D.F, publicó su primer libro en España y murió en este mismo país. Vivió y se formó como un narrador, dejando a su paso el rastro de una vida como un thriller, donde los personajes no existirían si él no los hubiese conocido antes en persona. En la novela “Los Detectives Salvajes”, por medio de la voz de Bolaño, el lector pasa a formar parte del grupo de poetas vanguardistas (los real visceralistas), que se encargaron de revolucionar –desde la literatura- el escenario artístico, y lo hicieron a su manera. Por eso, quienes van tras la búsqueda de Cesárea Tinajero son esos poetas relegados de formalidad que prefieren dejarlo todo, todo, antes de permitirse una vida lejana a la creación. Los personajes son poetas de la vida que no siempre tienen claro si existen fines prácticos o específicos. De hecho, se van contra esa idea progresista que inunda las galerías culturales. Son jóvenes y son rebeldes.

Sión, poema de Cesárea Tinajero
Sión, poema de Cesárea Tinajero

Tercero, porque el momento en que, como lector, empiezas a atar cabos que parecen sueltos, comprendes que hay algo dentro de la novela que es tan cotidiano pero de igual manera genial. Sabes entonces que te encuentras ante una obra maestra. Empezando por las piezas principales: los personajes. Por su lado y en conjunto, todos tienen un valor trascendental ya que representan un rol, una pieza estratégica que establece la prosa perfecta. Arturo Belano, por ejemplo, como una suerte de reivindicación del propio autor; Ulises Lima, es un poema en sí mismo: “Si he de vivir, que sea sin timón y en el delirio”; Joaquin Font es rima y verso que parecen sin sentido, entre la locura y la teoría de encontrar en la poesía lo más importante para vivir; Amadeo Salvatierra, un poema de fe y testimonio; María Font, uno de amor…

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