Una nueva aventura

Me levanté antes de las siete de la mañana. Desde el jueves tenía la ilusión de comenzar clases de yoga con mi mamá. Habíamos llamado a pedir información sobre horario, costos y básicamente qué nos iba a esperar. Decidimos alistarnos y tomar una clase de práctica. Hoy teníamos todo planeado: salir de la casa con tiempo, para empezar nuestra nueva aventura juntas.

Diez minutos antes de salir, no se me ocurrió mejor idea que convencer a mi hermano para que venga con nosotras. Él está haciendo su tesis y, ahora más que nunca, necesita estar totalmente concentrado con su trabajo. El anterior semestre, en mis clases de Autoconocimiento donde nos hacían meditar, me di cuenta de lo importante que es lograr mantener el equilibrio entre la mente y el cuerpo. Y pensé que tal vez el yoga le ayudaría para trabajar mejor.

Él es un hombre lento. Obviamente salimos tardísimo, nos encontramos con una fila gigantesca de carros y llegamos con quince minutos de retraso a la clase; yo estaba furiosa. Le repetía a mi mamá que no tenía sentido entrar a esa hora, que volvamos porque no nos iban a decir que a esa hora ya no hay como tomar la clase… En fin. Me imaginé una cantidad de situaciones, en las cuales yo salía perdiendo: sin las clases de yoga.

Cuando llegamos, nos hicieron sacar los zapatos y entrar. En el cuarto estaban siete tapetes azules, todos ordenados perfectamente. Los otros tres asistentes ya estaban estirando y respirando por la nariz, como después tuvimos que hacer nosotros.

La clase duró una hora y cuarto, que pasó volando. Mientras yo hacía los ejercicios, le regresaba a ver a mi hermano para saber cómo le estaba yendo a él. Me preocupaba que le pareciera aburrido, o que no disfrutara tanto como lo estaba haciendo yo. Al terminar, mi mamá y mi hermano se quedaron unos minutos con la profesora preguntándole cosas. Sobre la clase y tratando de encontrar la respuesta a ciertas dudas que hemos tenido los tres siempre.

Pero todos terminamos felices y finalmente nos inscribimos. La profesora dijo que para ser nuestra primera clase estábamos flexibles. Salimos confiados de que tomamos una gran decisión porque, además de trabajar mente y cuerpo, aparentemente somos buenos para el yoga (jaja).

Lo que más me alegra es saber que tengo una familia que está conmigo siempre, y me sigue la corriente. Vamos los tres juntos, directo a una nueva aventura llena de respiraciones profundas y estiramiento de músculos que no sabíamos que existían.

Shakti
Shakti
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s