Mandarinas por todo lado

“¿Alguna vez has visto alguien tan mandarina?”, me preguntó mi papá cuando me saludó desde la puerta. No supe qué contestarle, porque pensé que se refería a mí. Le sonreí y en unos segundos salió de la casa mi mamá. Me dijo que se iban a la práctica del coro, del coro del colegio de mis ñaños. JAJAJAJAJAJAJA… ¿Alguna vez he visto a alguien tan mandarina? Mi respuesta es no, pero también creo que nadie ha querido tanto a otra persona como mi papá a mi mamá. Por eso, en este caso, que le acompañe al coro de los papás del curso es el ejemplo más claro del amor. Del amor de verdad.

Y así se fueron. Mi papá indignado porque no canta ni en la ducha y mi mamá emocionada de pararse en la fila y creerse cantante. Veamos cómo vuelven. Me imagino que felices, a ellos también les encanta las historias. De algún lado debo haber salido, ¿no?

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