To-do’s

Texto escrito en el avión de vuelta a Quito. 

Aquí arriba entre las nubes el tiempo es diferente. Mi reloj dicta la hora de Miami, la que está 60 minutos adelantada a la de Quito. Cuando llegamos a San Salvador eran las 10:10, en su caso 120 minutos más. Ahora que me fijo es las 11:27 p.m y el casillero del día está en el cambio del 19 de agosto al 20. Seguramente en alguna otra ocasión debo haber sufrido algún tipo de cambio de horario, pero ahora estoy más consciente que nunca, tanto así que estoy haciendo todos los esfuerzos necesarios para calcular mi situación. Ya quiero llegar a mi casa, dormir en mi cama… Mañana (¿o hoy?), comienza mi tercer año de universidad.

A la gente organizada le gusta tener un horario con el cual pueden, exactamente eso, ordenar su tiempo de acuerdo a sus necesidades: levantarse a tal o cual hora, trabajar lo necesario para poder terminar el día tranquilos… Yo, al contrario, primero descanso; dado que quiero tener una vida más relajada en sentido práctico, he decidido tomar el buen ejemplo de los estadounidenses y empezar a hacer las famosas listas: los to-do’s.

En dos años he aprendido más que durante los trece de colegio. El otro día en un parque de diversiones, mi mamá me dijo algo así como que yo escogí mi camino un día y eso me ha ido definiendo con los años. Me acuerdo exactamente cuándo: una tarde en la casa de mi amigo Santi Paredes, mientras planeábamos -él, el Nico Aguirre y yo-, formar un club de reciclaje. Con el tiempo me separé del grupo, pero no de la idea principal. Con esto no me refiero a nada literal (tomando en cuenta que ahora no vivo de una manera sustentable, o más bien ‘amigable con el ambiente’), pero sí a que eso sentó el pilar de la personalidad que tengo ahora. La manera de ver la vida (si por casualidad uno de los dos está leyendo esto, muchas gracias); el camino que tomé esa tarde me ha llevado hacia los costados, arriba y abajo… ¿Que si valió la pena? En momento como este, en que me siento tranquila conmigo misma y el mundo, puedo asegurar que sí. Hay cosas que quiero cambiar, por supuesto y por esa razón es que estoy -como se diría en francés- en el tren de crear mi propia to-do’s list. 

Creo que de verdad la buena vida empieza a los veinte. O sea ahorita.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s