Despertándome

Me desperté de un sueño en el que, no se qué estaba haciendo ahí, pero me encontraba con Juan Carlos/Eva, el personaje/la personaje principal de la novela “Por ella soy Eva” (mexicana, por supuesto). Es uno de esos programas realmente malos, en que la productora hace hasta lo imposible por ser ‘original’ e ir en contra de los típicos clichés de las, una vez más, típicas telenovelas mexicanas. A pesar de su esfuerzo, esta producción responde al mismo juego de roles de siempre, y por más de que Juan Carlos se vista de Eva y así intente dar una lección ¿feminista? de la vida, igual todos sabemos que el final está tan lejos pero que el personaje principal se va a terminar casando con el personaje de Lucerito (mis papás la llaman así) y van a ser felices para siempre [en el entretanto claro que habrán dramas, aventuras, transformaciones y lucha, pero en fin].

Me sorprende tanto ese sueño, no por el hecho de soñar en Juan Carlos porque el hombre es guapo y ya me ha pasado que me encuentro con galanes de telenovela en sueños, sino porque a día seguido me he despertado desconcertada. Siempre he querido encontrar una respuesta a, ¿de qué depende en quién soñamos?. Hay quienes me dicen que la noche anterior esa persona pensó en ti (dudo mucho que sea el caso del actor que hace de Juan Carlos), o que simplemente es tu subconsciente el que actúa. Entonces bien, ¿qué me habrá querido decir el antagonista de mi Pepe Grillo? ¿Habrá querido que preste atención al juego de roles tradicionales al que responde la dinámica de que Juan Carlos se convierta en Eva para así poder estar cerca de su amada Lucerito? Lo dudo, pero quién sabe.

La noche anterior, en cambio, soñé en una persona que en el último tiempo tuvo un gran efecto en mí. Prefiero no dar nombres porque no me enorgullezco de haber dependido (si no lo sigo haciendo), de la opinión de alguien que debería ser irrelevante para mi vida. Ella/él (ja ja, quiero mantener el misterio) representó en su momento algo, que aún no llego a saber qué -tal vez por eso mi desconcierto y constante búsqueda de una respuesta que me conforme-, pero se quedó en el camino y a mí solo me resta decir: gracias a Dios. Debido a que tenemos vidas paralelas, las que deberían mantenerse así siempre, por algún tiempo sentí que estábamos en una competencia ridícula. No sé si él/ella (ji ji) se cansó primero, pero lo que sí estoy segura es que yo ya llegué a mi meta y, de nuevo, gracias a Dios no nos encontramos.

Por esta razón es que estoy tan sorprendida de haber compartido las dos últimas noches con estas dos personas que aparentemente no tienen relevancia en mi vida. Tal vez me los encontré para poner fin mi cuestionamiento sobre su credibilidad, intentando definirles de alguna manera en la cual pueda establecerlos en mi mapa mental. En los sueños pueden pasar tantas cosas, sería hasta posible que no haya sido yo quien estaba con ellos, o tal vez sí, quién sabe.

Tanto Juan Carlos/Eva, como esa otra persona, espero que se queden donde deben. El primero en la pantalla y el/la segunda bueno donde sea que se encuentre. Tengo que admitirlo, no fue un gusto, pero al menos hizo que me de ganas de sentarme a escribir.

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