Sari, “… dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo, darle la vuelta al mundo”.

Tengo una amiga muy especial. Acabo de leer su blog y la primera entrada llevaba el título de: Día 1. Pero no volvió a escribir más. Esa suerte de diario se quedó incompleto, por eso yo le respondo:

Escribir es la mejor forma de expresarse, cuando realmente sientes que hacen falta palabras para decir todo lo que quisieras, es porque te sobran las ideas -aunque no siempre pase lo mismo con los fundamentos-. Cuando eso pasa, Sarita, hay que dejarse llevar y escribir.

El otro día hablábamos que hay días en que sentimos que nos falta inspiración. Tú me diste la solución, en parte de chiste, pero creo que también sabes que por ahí no va la cosa; yo estoy constantemente buscando inspiración en todo. Me gusta pensar que tengo de cierta manera los sentidos más agudizados, y que por eso siento cada momento de una manera diferente. Creo que te pasa algo parecido, solo que sabes exteriorizarlo diferente que yo. Tal vez sí eres más libre porque no te importa qué pueda llegar a pensar la gente, porque lo que piensa en un principio solo cambia porque hiciste algo que valió la pena, y si lo hiciste entonces te contentas, lograste tu objetivo.

En tu blog dices que quisieras una profesión en la que pudieras unir todo, sin que ésta se vuelva algún tipo de terapia. ‘Chócales’ (jaja). Lograr que mi vida sea una mezcla, entre homogénea y no, de lo que me gusta, lo que me apasiona, lo que quisiera y lo que me cueste trabajo lograr. Suena tan fácil, porque soñar ES tan sencillo… Pero lo que me pasa a mí es que me quedo en ese primer verbo, sin siempre llegar a convertirlo en una acción diaria, matizando lo que quiero con lo que debo y terminando en una noche tranquila por haber logrado parte de esa ilusión.

Supongo, Sari, que no hay que quedarse sentadas. Hablo más por mí que por ti. Solo me remito a lo que escribiste y un poco a lo que me has contado. También, puede ser, deba dejar de utilizar lo que tú llamas ‘pijamas’, que son tan cómodas y útilies hasta cierto punto, pero que llega un momento en que tengo que cambiarme si quiero que mi vida tenga tantos altos y bajos enfocados en una línea recta.

Nos conocimos en una clase de periodismo, sin estar las dos totalmente seguras de que es esto lo que queremos para el resto de la vida. Quién sabe y terminamos en Argentina, o tú te irás para África trabajando para National Geographic… O no tan lejos. Te quedas en Quito y cada una por su lado logra un equilibrio: entre la realidad de la noticia, la imaginación propia, las irreverencias de la sociedad en la que vivimos y la fantasía de las vidas que vamos a poner en papel.

Sari, “… dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo, darle la vuelta al mundo”.

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